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Ausencia de responsabilidad penal de la persona jurídica en sociedades unipersonales

Una persona física suscribe un contrato de agente en exclusiva con una compañía de seguros y, posteriormente, cede los derechos y obligaciones del contrato de agencia mencionado a una mercantil, de la que el mismo era único dueño y administrador.

En su condición de agente, aprovechándose de la confianza que le prestaba un matrimonio, hizo que abrieran una cuenta corriente en la que él figuraba como autorizado, y se apropió de determinadas cantidades de dinero.

Posteriormente, confeccionó documento íntegramente falso en el que presentaba un producto inventado por él, que ofreció al matrimonio para su contratación, presentándolo como un producto de ahorro garantizado con alta rentabilidad. Este mismo relato se repitió en sucesivas ocasiones bajo la oferta de diferentes productos bajo el aprovechamiento de idénticas circunstancias.

La Audiencia Provincial de Madrid condenó al agente por un único delito continuado de estafa y apropiación. Por lo que respecta a la mercantil, queda absuelta de las acusaciones dirigidas en su contra.

Presentado recurso de casación por la representación procesal del acusado, este se estima parcialmente, casando y anulando la resolución de segunda instancia, y fallando por condena al acusado no por dos delitos continuados, sino por un solo delito continuado de apropiación indebida y estafa.

Mayor interés tiene la cuestión de la absolución de la sociedad, sobre la que el Tribunal Supremo se ha vuelto a pronunciar sobre la imposibilidad de que la sociedad -la persona jurídica- responda penalmente cuando existe una confusión de personalidades física y jurídica, esto es, no existe en la sociedad un ente diferenciado de su administrador.

La sentencia constata determinados presupuestos, que pueden ser utilizados como criterios delimitadores que imposibiliten o eviten la responsabilidad penal de la sociedad.

Los presupuestos consisten en que:

a) Concurra una confusión de personalidades física y jurídica.

b) Se trate de una sociedad unipersonal.

c) No exista una organización diferenciada de la voluntad del socio único.

d) La sociedad sea considerada un mero instrumento del delito.

e) Las conductas sean realizadas directa y personalmente por el administrador único.

f) El patrimonio personal se confunda con el de la sociedad, diluyéndose la actuación de esta, ante el comportamiento de su socio y administrador único.

g) Carezca de desarrollo organizativo a nivel empresarial.

Estamos ante una sociedad instrumental, que, si bien formalmente es una persona jurídica, materialmente carece del suficiente desarrollo organizativo para ser diferenciada de la persona física, sin que pueda, por ende, serle de aplicación el CP art.31 bis. Las sociedades no resultan penalmente responsables cuando se utilizan sociedades meramente instrumentales o «pantalla», creadas exclusivamente para servir de instrumento o herramienta en la comisión del delito por la persona física.

Vía: LEFEBVRE ADN